A finales de Noviembre de 2025 realicé esta preciosa ruta otoñal por los alrededores de Piedralaves, en la provincia de Ávila. Fui buscando un bonito castañar y me enamoré de un espléndido robledal.
Índice
Robledal y Castañar de la Angostura (Piedralaves, Ávila)



| 13’7 KM | 3H 30′ | Media / Alta | 599 M. | > 15 años | Sí | No | No |
Durante el recorrido podremos conocer un bosque de castaños y un robledal de excepcional belleza; el ecosistema más evolucionado de toda la sierra de Gredos, el “Castañar de la Angostura”. Se trata de un bosque de castaños de singular formación de fustes delgados y muy largos que deja en espacios abiertos ejemplares de grandes dimensiones. También podremos disfrutar de los Robles melojos más añejos del Sistema Central, con un porte inigualable.
Parking
Para realizar esta ruta de senderismo, se puede dejar el coche en este amplio parking, pegado al Área Recreativa de la Charca de la Nieta, que también tiene plazas de parking:

Charca de la Nieta
La poza más amplia y conocida de toda la Angostura. Está situada un poco más abajo que la Abuela y recibe mayor caudal, lo que explica su profundidad y su forma de gran badina. Sus aguas adquieren tonos verdes intensos cuando el sol incide directamente. Las grandes lajas de granito en sus orillas ofrecen zonas perfectas para descansar, tomar el sol o acceder al agua. En verano está concurrida por su tamaño y facilidad de acces:


Charca de la Abuela
Pequeña poza situada unos metros por encima de la Charca de la Nieta. Es más recogida, menos profunda y más tranquila. El entorno es estrecho y fresco, con vegetación de ribera y rocas graníticas que canalizan el agua formando pequeñas corrientes antes de caer hacia la Nieta. Su tamaño y su ubicación la convierten en un punto perfecto para un baño rápido o para sentarse a escuchar el agua sin tanta afluencia. En épocas de mayor caudal, crea pequeños saltos que alimentan directamente a la poza inferior:

Garganta de Nuño Cojo
La garganta es el eje natural de la primera parte de la ruta: un cauce estrecho que desciende desde la Sierra de Gredos formando saltos, pequeñas cascadas y pozas. Su agua proviene principalmente de manantiales de la parte alta del valle y mantiene buena calidad durante todo el año:



A la altura de uno de los tramos más sombríos se encuentra un roble centenario, de los más emblemáticos de Piedralaves. Su tronco ancho y abierto por antiguas podas tradicionales (trasmocho) lo convierte en un ejemplo vivo de la gestión histórica del bosque. Su presencia indica suelos profundos y húmedos, propios de esta parte de la garganta:



Embalse de Piedralaves (Presa del Horcajo)
Construido para regular el caudal y abastecer de agua al municipio, este pequeño embalse se integra bien en el entorno gracias a la vegetación que lo rodea. La presa ofrece una superficie amplia para observar aves como garzas, ánades y mirlos acuáticos. Desde su coronación se obtiene una vista clara de la cuenca alta de la Angostura y se aprecia el contraste entre el robledal y los pinares de repoblación. Su nivel varía notablemente según la época del año, por lo que el paisaje cambia de forma visible entre primavera y finales de verano.
Las cuatro gargantas que alimentan el Embalse de Piedralaves son la Garganta de la Graja, la de Matavacas, la de la Serradilla y la del Retamalejo, que confluyen en el Horcajo antes de dar origen a la Garganta de Nuño Cojo:

Robledal de la Angostura
Uno de los ecosistemas más valiosos de la ruta. Se trata principalmente de Quercus pyrenaica (roble melojo), con ejemplares de gran porte y edades que superan los 150 años. Este robledal conserva estructura en mosaico: zonas de arbolado maduro, claros usados por la fauna y antiguos robles trasmochados. En primavera se llena de flores de brezo y cantueso; en otoño destaca su suelo cubierto de hojas rojizas. Es hábitat de aves como el arrendajo, el trepador azul y el pico picapinos:












Fuente de Piviana
Fuente tradicional construida en piedra, probablemente de uso ganadero y para caminantes desde hace décadas. Está ubicada en una zona especialmente húmeda, donde suelen crecer musgos y hepáticas que cubren el entorno inmediato. Su caudal es variable, pero en años de lluvia suele mantenerse activo gran parte del año. Al estar cerca de un cruce de sendas, históricamente servía como referencia para pastores y carboneros:

Arbol Singular: Roble de los Manaderos
Se encuenta pasada la fuente de Piviana, en el margen derecho de la pista por la que transitamos. El Roble de Los Manaderos es un espectacular Roble Melojo (Quercus Pyrenaica) datado con más de 400 años de existencia; es el llamado “abuelo de los bosques de Piedralaves”:

Catalogado como Árbol Singular por su tamaño, antigüedad y estado de conservación. Presenta un tronco masivo, con circunferencia notable y varias ramas maestras que se abren en copa amplia. Su ubicación, cerca de los manantiales altos de la garganta, permite que reciba humedad constante, lo que favorece su vigor. Es un punto obligado para fotografía y sirve como referencia natural entre los distintos ramales del sendero:

Pino de los Manaderos (Pinos Cascalbos)
Los Pinos Cascalbos centenarios (Pinus nigra) son otra de la parada obligatoria de esta ruta, un conjunto de pinos silvestres que destacan por su extraordinaria altura y rectitud. El desvío a la izquierda desde la pista está bien indicada por cartelería:


A los Pinos Cascalbos se les reconoce por su rectitud, diámetro, altura y fuste de color gris blanquecino.
La tradici´ón local cuenta que su madera sirvió de base para los barcos de la Armada Invencible, ésta fue una gran flota naval organizada por España en 1588 durante el reinado de Felipe II, con el objetivo de invadir Inglaterra y derrocar a Isabel I. Su nombre en español era “Grande y Felicísima Armada”, y en inglés se la conoce como “Spanish Armada”:

Castañar de la Angostura
Zona donde dominan los castaños centenarios, muchos de ellos antiguos árboles de producción cuya estructura trasmochada aún se aprecia. En otoño es uno de los paisajes más espectaculares de Piedralaves, cuando sus copas adquieren tonos amarillos, ocres y cobrizos. Además de su valor paisajístico, este castañar favorece la presencia de fauna forestal: ardillas, arrendajos, jabalíes y numerosas setas que nacen en los claros. El suelo suele estar cubierto de erizos y hojas anchas:







Atravesado el castañar, todavía nos seguimos encontrando con robles de extraordinario porte:



Refugio del Horcajo
Refugio tradicional de piedra utilizado antiguamente por ganaderos y guardas forestales. Su interior es pequeño y muy básico, pero sirve como punto de resguardo en días de viento o lluvia:


El Riscazo
También conocido en la localidad como el “despegue de parapentes”, que es una atalaya natural con unas inmejorables vistas del Valle del Tiétar:


Una vez contempladas y disfrutadas las vistas desde El Riscazo es el momento de comenzar el sentido descendente de la marcha. Hay que tener algo de cuidado al descender, ya que es un poco vertiginoso con bastante pendiente, de estas que te hacen sufrir un poco las rodillas se´gún bajas.
A pocos metros de allí, se distingue la señalización de un punto de interés de la zona donde se pueden ver un antiguo refugio resinero y un Chozo, y conocer la historia de ambos.
Refugio de la Casera de El Lomo
Este antiguo refugio de piedra era utilizado por los resineros que trabajaban en los pinares altos de la Angostura. Servía como punto de resguardo durante las jornadas de extracción de resina, ofreciendo sombra, lugar para guardar herramientas y cobijo en caso de tormenta. Su ubicación estratégica, junto a los pinares de explotación tradicional, lo convierte en un testimonio directo del pasado resinero de la zona. Hoy es un punto clave para descansar y comprender mejor la relación histórica entre el monte y los oficios locales:

El resto de la ruta hasta el parking es un sencillo paseo siguiendo una pista forestal asfaltada, donde pasan algunos coches, pero con poco tránsito.



